En resumen: escribe el enlace, la red WiFi, el email o el teléfono, y descarga el código en PNG o SVG. Es gratis, sin registro y no caduca.
Para qué le sacan partido los estudiantes
- Portfolio o LinkedIn: en tu CV, tu póster de un congreso o la portada de tu TFG.
- Trabajos en grupo: un QR en una diapositiva para que la clase abra el formulario, el documento o el repositorio.
- Piso compartido: el QR de la WiFi pegado en el salón, para que los invitados se conecten sin pedir la contraseña.
- Contacto rápido: un QR de email o teléfono en tus apuntes o en un cartel de «se busca compañero de piso».
Cómo hacer un QR que se lea siempre
- Contraste alto. Puntos oscuros sobre fondo claro. Los colores invertidos o los tonos parecidos fallan en muchos lectores.
- Margen. Deja un borde en blanco alrededor. Sin él, algunas cámaras no lo detectan.
- Tamaño de impresión. Como mínimo 2 × 2 cm; cuanto más lejos se vaya a escanear, más grande.
- Contenido corto. Un enlace más corto da un QR menos denso y más fácil de leer.
- Pruébalo con dos móviles distintos antes de imprimir cientos de copias.
QR estático o dinámico
Este generador crea códigos estáticos: el contenido está dentro del dibujo. La ventaja es que nunca caducan ni dependen de nadie. El inconveniente es que, si más adelante cambia la página a la que apuntan, tendrás que crear otro código. Los QR «dinámicos» de otros servicios permiten cambiar el destino, pero suelen ser de pago y dejan de funcionar si dejas de pagar.
Seguridad
Antes de escanear un QR que no has creado tú, mira el enlace que te muestra el móvil. No introduzcas contraseñas ni datos bancarios en una página a la que llegues por un QR pegado en la calle.
¿Trabajas con documentos? También tienes unir PDF y comprimir PDF, también sin subir tus archivos.